El castellano tiene una palabra para el amor. El griego clásico tenía varias, una para el deseo, otra para el cariño entre iguales, otra para el compromiso sereno. Robert Sternberg1 publicó en 1986 un artículo que retoma esa idea con herramientas de psicología: bajo la misma etiqueta metemos estados que funcionan distinto, cambian a ritmos distintos y llevan a sitios distintos. Su teoría triangular del amor sigue siendo, casi cuarenta años después, el mapa más citado del tema.
01Tres vértices: pasión, intimidad y compromiso
Sternberg propone que lo que llamamos amor se apoya en tres piezas. La pasión es el empuje: deseo, atracción física, esa sensación de urgencia. Se enciende deprisa y se acostumbra uno a ella deprisa. La intimidad es la cercanía: sentirse conocido por alguien, poder bajar la guardia, la confianza que se construye contando cosas. Sube despacio y aguanta mejor. El compromiso es la decisión: elegir a esta persona y sostener esa elección cuando la pasión no tira y la intimidad pasa por un mal momento.
Según cómo se combinen las tres, sale un tipo de amor u otro. Solo pasión es el enamoramiento de las primeras semanas, intenso y sin raíces. Solo intimidad, sin deseo ni compromiso, se parece a una amistad muy honda. Solo compromiso es el matrimonio vaciado que sigue por costumbre. Intimidad y compromiso sin pasión es lo que Sternberg llama amor de compañía2, y es más común de lo que la cultura reconoce: parejas mayores que se quieren de una manera tranquila y firme. Las tres a la vez serían el pleno, y él mismo admite que dura poco en su forma más alta.
| Tipo de amor | Pasión | Intimidad | Compromiso |
|---|---|---|---|
| Enamoramiento | Sí | ||
| Cariño | Sí | ||
| Amor vacío | Sí | ||
| Romántico | Sí | Sí | |
| De compañía | Sí | Sí | |
| Fatuo | Sí | Sí | |
| Consumado | Sí | Sí | Sí |
02Por qué el triángulo cambia de forma con los años
Las tres piezas no evolucionan a la vez. La pasión dibuja la curva más marcada: alta al principio, cede con la familiaridad. Los estudios de Helen Fisher y Arthur Aron con resonancia magnética muestran que el circuito de dopamina asociado al enamoramiento se va calmando con el tiempo en la mayoría de la gente. La intimidad hace lo contrario si la pareja la alimenta, crece de forma lenta y sostenida. El compromiso es el más estable, porque no es un sentimiento que llega, es algo que se decide.
De ahí sale el error de lectura más frecuente en las relaciones largas: notar que la pasión ha bajado y concluir que el amor se ha terminado. En el marco de Sternberg, lo que ha bajado es un componente concreto, y esa bajada es lo esperable, no una avería. Si la intimidad y el compromiso han crecido, la relación puede estar en un momento sano aunque distinto al del principio. El problema es cultural: nos han vendido la pasión como el único termómetro del amor verdadero, y con ese termómetro casi todas las relaciones estables parecen enfermas.
La cantidad de amor que se siente depende de la fuerza absoluta de los tres componentes; el tipo de amor depende de su fuerza relativa.
Sternberg (1986)
03Un mapa elegante, más difícil de medir
La teoría triangular es eso, una teoría, un marco para ordenar la experiencia. No nació de un experimento, y cuando se intentó convertir en cuestionario aparecieron grietas. Las tres escalas que miden pasión, intimidad y compromiso se solapan mucho: quien puntúa alto en una tiende a puntuar alto en las otras, así que separarlas con limpieza es más fácil en el papel que en los datos. La lista de "tipos de amor" funciona bien como vocabulario para hablar de lo que a uno le pasa, no como una clasificación cerrada donde cada relación cae en una casilla.
También conviene recordar de dónde sale. El modelo se construyó con parejas occidentales y con una idea concreta de lo que es una relación de pareja. En culturas donde el matrimonio se pacta entre familias, el orden de los componentes cambia, y el compromiso puede ir por delante de la intimidad y de la pasión en lugar de al revés.
Evalúa tu relación actual (o la que quieras entender) a través de los tres vértices por separado: ¿Hay pasión? ¿Hay intimidad (sensación de ser conocido y de conocer)? ¿Hay compromiso? Diagnosticar qué componente está bajo te da una dirección mucho más útil que el diagnóstico global de "esto no funciona". Y te protege de confundir el ciclo normal del primer componente con el colapso del conjunto.

Psicólogo por la Universidad de Sevilla y fundador de La Inferencia. Cursa el Doble Máster en Psicología General Sanitaria y Neuropsicología.
Ver sus artículosReferencias
- Sternberg (1986), Psychological Review doi.org/10.1037/0033-295X.93.2.119
