Nadie ha subido nada nuevo desde hace diez minutos y aun así vuelves a abrir Instagram. Por si acaso. Por si el plan de esta noche ha cambiado, por si se ha montado algo en el grupo sin ti. Esa comezón tiene nombre desde 2013, miedo a perderse algo (FoMO, por sus siglas en inglés). Que las redes y la ansiedad van juntas ya se sabía. Laura Calvo Burrieza quiso ver por dónde pasa esa relación, y en 1.514 personas buena parte del camino lo hace ese miedo.
01Un miedo que mira hacia delante
Andrew Przybylski y su equipo lo definieron como la inquietud de pensar que otros están viviendo algo que merece la pena mientras tú no estás. Leído así, parece envidia de planes. Los trabajos más recientes apuntan a algo más incómodo. En 2025, Rifkin, Chan y Kahn vieron que el FoMO aparece incluso ante planes sin nada de divertido, con tal de que sean una ocasión de estar con el grupo. Lo que pica es lo que tu ausencia puede hacer con tu sitio en ese grupo la semana que viene.
Ahí está el hilo que siguió Calvo Burrieza. Los dos grandes manuales de diagnóstico, el DSM-5 y la CIE-11, separan el miedo, que responde a una amenaza que ya está aquí, de la ansiedad, que se adelanta a una que podría llegar. El FoMO vive en ese segundo terreno. Es preocupación por lo que pasará, y con un gesto muy a mano para calmarla, que es coger el móvil y mirar.
02Qué midió Calvo Burrieza
Laura Calvo Burrieza, graduada en Psicología por la Universidad Pontificia de Salamanca y hoy en el Máster en Psicología General Sanitaria de la Universidad Loyola, pasó un cuestionario en línea a 1.514 adultos que viven en España, todos usuarios de redes. Lo movió sobre todo por WhatsApp e Instagram y pidió a cada participante que lo reenviara a su gente. Casi nueve de cada diez eran mujeres, con unos 21 años de media.
Usó tres escalas validadas en castellano. La primera no cuenta horas de pantalla. Mide cuánto se parece tu uso de las redes a una dependencia, con preguntas sobre perder el control del tiempo, ponerte nervioso sin el móvil o no poder dejar de mirarlo. La segunda mide el FoMO con diez preguntas. La tercera, el cuestionario de preocupación de Penn State, recoge la tendencia a preocuparse de más, que se considera la pieza central de la ansiedad anticipatoria.
03La mitad del camino pasa por el miedo
Las tres cosas se movían juntas. Quien tenía un uso de las redes más parecido a una dependencia puntuaba más alto en FoMO, con una correlación de 0,55 en una escala que va de 0 a 1, lo que el propio trabajo califica de moderado a alto. El FoMO iba a su vez con más preocupación (0,43). Y los síntomas de uso problemático también iban con preocuparse más, aunque de forma más floja (0,32).
La pregunta de fondo era otra. Si metes el FoMO en la ecuación, ¿cuánto de la relación entre redes y preocupación sigue en pie? Para responderla hizo un análisis de mediación, que separa el trozo de una relación que viaja a través de una tercera variable del que va por libre. Algo más de la mitad de la relación entre el uso de las redes y la preocupación pasaba por el miedo a perderse algo. La otra mitad aguantaba aun con el FoMO dentro.
Dicho en cristiano, si las redes y la preocupación van de la mano es en buena parte porque quien vive enganchado al móvil también tiene más miedo a quedarse fuera, y ese miedo ya es una forma de preocuparse.
Uso de redes y FoMO juntos dan cuenta de en torno al 20 % de las diferencias en preocupación entre unas personas y otras. Para dos variables sueltas no está mal, y aun así deja un 80 % que depende de otras cosas. La autora propone mirar después la autoestima, la forma en que cada uno regula sus emociones y la personalidad.
04¿Y si la flecha fuera al revés?
Calvo Burrieza no se quedó solo con su modelo. Lo probó también dado la vuelta, con la preocupación como punto de partida, el uso de redes en medio y el FoMO al final, y ese modelo también se sostenía, con números incluso más altos. Se quedó con el primero porque encaja mejor con lo que dice la investigación previa, pero el dato importa. Con un cuestionario respondido una sola vez no se puede saber qué va antes. Puede que las redes despierten el miedo a quedarse fuera, y puede que quien ya se preocupa mucho busque en el móvil un sitio desde el que vigilar lo que le inquieta.
Algún trabajo de los que ella revisa sí siguió a la gente en el tiempo. Li y su equipo evaluaron a 520 universitarios tres veces, con tres meses entre una medida y la siguiente, y el FoMO iba por delante del uso problemático de las redes. Es una pista sobre el orden. No cierra la discusión.
La muestra también tiene su cara. Con casi nueve de cada diez mujeres y la mayoría entre 18 y 25 años, lo que dice este trabajo vale sobre todo para ellas. Eso no convierte el FoMO en cosa de veinteañeras. Barry y Wong compararon grupos de edad en 2020 y no encontraron diferencias en cuánto lo sufría cada uno.
«Esta conceptualización permite entender el FoMO no solo como un fenómeno social, sino como una manifestación específica de la ansiedad anticipatoria en el contexto digital contemporáneo.»
Laura Calvo Burrieza, Universidad Pontificia de Salamanca (2026)
Cuando abras una red sin que te haya llegado nada, fíjate en qué vas a buscar. Si es enterarte de algo, adelante. Si es comprobar que no te has quedado fuera, esa comprobación funciona como el resto de gestos de seguridad de la ansiedad: alivia en el momento y deja la siguiente preocupación más cerca. Esperar un rato antes de mirar no te quita el miedo de golpe, pero te deja ver si esa urgencia se va sola.
Bibliografía
- Barry, C. T., y Wong, M. Y. (2020). Fear of missing out (FoMO): A generational phenomenon or an individual difference? Journal of Social and Personal Relationships. https://doi.org/10.1177/0265407520945394
- Calvo Burrieza, L. (2026). FoMO (Fear of missing out), uso de redes sociales y ansiedad anticipatoria: un estudio experimental sobre relaciones predictivas [Trabajo Fin de Grado]. Universidad Pontificia de Salamanca.
- Li, J., Liu, Y., Liu, L., Man, H., Zhou, Y., y Gao, X. (2025). Problematic social media use increases with fear of missing out among young adults: A three-wave longitudinal study. Psychology of Popular Media, 14(3), 458-465. https://doi.org/10.1037/ppm0000599
- Przybylski, A. K., Murayama, K., DeHaan, C. R., y Gladwell, V. (2013). Motivational, emotional, and behavioral correlates of fear of missing out. Computers in Human Behavior, 29(4), 1841-1848. https://doi.org/10.1016/j.chb.2013.02.014
- Rifkin, J. R., Chan, C., y Kahn, B. E. (2025). Anxiety about the social consequences of missed group experiences intensifies fear of missing out (FOMO). Journal of Personality and Social Psychology, 128(2), 300-313. https://doi.org/10.1037/pspa0000418