Casi todos los libros de texto de matemáticas están montados igual. Cada lección trae una tanda de problemas del tipo que se acaba de explicar. El alumno sabe qué método toca antes de leer el enunciado, porque está en el capítulo de ese método. Doug Rohrer1 lleva más de una década demostrando que ese orden, el que se siente ordenado y productivo, es el que peor prepara para el examen.
01Dos formas de hacer los deberes de mates
En el estudio en bloques2, todos los problemas de un mismo tipo van juntos. Resuelves diez de volumen del cilindro seguidos, aplicando la misma fórmula diez veces. En el intercalado3, los tipos de problema se barajan dentro de la hoja, así que antes de resolver cada uno tienes que averiguar de qué va y qué estrategia pide. La primera versión fluye. La segunda atasca.
Rohrer sostiene que ese atasco es el punto. En un examen nadie te avisa de qué tipo es cada problema. La parte difícil, la de reconocerlo y elegir el método, es justo la que el estudio en bloques se salta y la que el intercalado entrena.
02Nueve semanas en un instituto de Florida
El equipo de Rohrer trabajó con 140 estudiantes de séptimo curso durante nueve semanas. Los dos grupos hicieron exactamente los mismos problemas de geometría y de otros bloques. Lo único que cambió fue el orden. Un grupo los recibió agrupados por tipo, el otro, intercalados a lo largo de las hojas. Mientras duró la práctica, el grupo de bloques puntuaba mejor y decía sentirse más seguro.
Dos semanas después de la última sesión llegó un examen sin previo aviso. El grupo que había practicado intercalando acertó de media el 72%. El de bloques, el 38%. El mismo material, la misma cantidad de práctica, casi el doble de aciertos por haber cambiado nada más que la secuencia.
Reordenar las hojas de ejercicios para que incluyan problemas de distintos tipos en orden alterno obliga al alumno a elegir la estrategia a partir del propio problema, y eleva la nota en un examen posterior sin previo aviso.
Rohrer, Dedrick y Burgess (2014)
03Por qué cuesta y por qué funciona
Robert Bjork lo explica por lo que el cerebro tiene que hacer en cada caso. Con los problemas en bloque, el estudiante ya sabe la respuesta a la pregunta más importante, qué tipo de problema es, antes de leerlo. No necesita discriminar. Con los problemas intercalados, esa discriminación es el primer paso obligatorio, más lento y más frustrante. También es el que hará falta en el examen y fuera de él.
Visto así, el intercalado es práctica de recuperación aplicada a la elección de estrategia, no solo al contenido. Los libros que amontonan todos los problemas iguales al final del capítulo están optimizados para la sensación de dominio durante el estudio, y en contra de la nota real.
04Lo que se sabe ahora y no se sabía en 2014
El mismo grupo repitió el experimento a lo grande. En un ensayo controlado publicado en 2020, con 787 alumnos en 54 aulas de un distrito escolar, la versión con más dosis de intercalado sacó un 61% frente al 38% del formato habitual en un examen a un mes vista, con un tamaño del efecto de 0,83. El hallazgo aguanta fuera del laboratorio.
Con dos condiciones. En ese ensayo el intercalado iba pegado al espaciado, es decir, los problemas de cada concepto no solo se mezclaban con otros, sino que se repartían por todas las hojas del curso, así que una parte de la ganancia es del espaciado. Y el efecto necesita tipos de problema que el alumno pueda confundir entre sí. Mezclar material de verdad dispar, un tema de historia con uno de química, no produce el mismo beneficio y puede estorbar. El intercalado no es "cuanto más revuelto, mejor".
Cuando prepares un examen con varios tipos de problema o de contenido, no domines uno antes de pasar al siguiente. Mézclalos desde el principio, aunque la sesión vaya más lenta, con más errores y con peor sensación. Esa incomodidad de no saber de entrada qué método aplicar es la señal de que estás entrenando lo que el examen te va a pedir. Solo sirve con temas que se puedan confundir entre sí; mezclar asignaturas sin relación no aporta.

Psicólogo por la Universidad de Sevilla y fundador de La Inferencia. Cursa el Doble Máster en Psicología General Sanitaria y Neuropsicología.
Ver sus artículosReferencias
- Rohrer, Dedrick y Burgess (2014), Psychonomic Bulletin y Review doi.org/10.3758/s13423-014-0588-3
- Rohrer, D., Dedrick, R. F., Hartwig, M. K. y Cheung, C.-N. (2020). A randomized controlled trial of interleaved mathematics practice. Journal of Educational Psychology, 112(1), 40-52. doi.org/10.1037/edu0000367