Cuanto más quemado está un estudiante, peores notas saca. Esa parte se sabe desde hace años. Lo que casi ningún trabajo había mirado es si ese desgaste tiene la misma cara en todo el mundo. Marina Marrero Polegre revisó las notas y los cuestionarios de 1.195 alumnos de Psicología de la Universidad de La Laguna, siete promociones seguidas, y encontró que los hombres y las mujeres no se queman igual. La diferencia cambia lo que habría que hacer con cada uno.
Qué midió Marrero Polegre
Marrero Polegre, graduada en Psicología por La Laguna, trabajó con datos de 1.195 estudiantes de tercero (251 hombres y 944 mujeres) acumulados a lo largo de siete cursos. A cada uno le pasó dos cuestionarios de uso estándar. El primero mide las tres partes del burnout académico: el agotamiento, el cinismo hacia los estudios y la sensación de no dar la talla en la carrera. El segundo mide cuánto estrés genera la universidad y qué hace cada persona para manejarlo.
Para cruzarlo con las notas, apartó a dos grupos claros: los que rendían bastante por encima de la media y los que rendían bastante por debajo. Después comparó cuánto burnout cargaba cada grupo.
Ellos y ellas se queman distinto
Los que sacaban mejores notas estaban menos quemados en las tres cosas a la vez: menos hartos de los estudios, menos agotados y, sobre todo, con mucha más sensación de poder con la carrera. Esa última pieza, verse capaz, fue la que más separaba a los que rendían bien de los que rendían mal. Más que las horas, más que el agobio: la confianza en aprobar.
La diferencia entre hombres y mujeres fue el hallazgo raro. Ellas llegaban más agotadas y vivían la carrera como algo más estresante, con más reacciones físicas, y aun así se veían más capaces y tiraban de más recursos para gestionarlo. Ellos aguantaban mejor el cansancio, pero mostraban más cinismo: más distancia, más «esto no sirve para nada». Son dos maneras de quemarse con salidas distintas, y tratarlas como si fueran lo mismo es parte de por qué muchos planes de apoyo al estudiante no terminan de funcionar.
«Las mujeres se agotan más, pero también se ven más capaces y se apoyan en más recursos. Los hombres tiran más de cinismo. Son dos formas de quemarse, y no se arreglan con lo mismo.»
Marina Marrero Polegre, Universidad de La Laguna (2021)
Si estudiar te parece sobre todo una pérdida de tiempo, más que algo que te cansa, lo tuyo tira a cinismo. Si te sigues viendo capaz pero cada día te cuesta más sentarte a hacerlo, lo tuyo es agotamiento. El primer paso para salir de uno o de otro no es el mismo, y por eso a veces «descansa un poco» no arregla nada.