Las obras que no se dejan descifrar fácilmente generan mayor activación cerebral que las que se entienden al instante. El cerebro, ante la ambigüedad, no se rinde: multiplica sus hipótesis interpretativas, y ese proceso de búsqueda activa sin resolución es precisamente lo que maximiza la experiencia estética.
El experimento de Vessel, Starr y Rubin
En el Max Planck Institute de Leipzig, Edward Vessel y sus colegas escanearon a 16 participantes mientras visualizaban 109 obras de arte de estilos y épocas muy distintos. Los participantes evaluaban cada obra en una escala del 1 al 4: desde "no me mueve en absoluto" hasta "me ha afectado profundamente". Los investigadores compararon la activación cerebral en los dos extremos de esa escala.
Las obras calificadas como "profundamente conmovedoras" activaban una red específica que no se activaba ante las obras meramente "bellas": la red de modo por defecto (DMN), que normalmente se suprime durante tareas cognitivas activas. Esta red se asocia con el pensamiento autorreferencial, la memoria autobiográfica y la cognición social. Las obras que "hablaban" al sujeto eran las que forzaban al cerebro a referenciarse a sí mismo.
El mecanismo psicológico
La diferencia entre "creo que es una obra hermosa" y "esta obra me habla" no es de grado sino de naturaleza neurológica. La primera es una evaluación estética externa; la segunda implica la activación del sistema que el cerebro usa para pensar sobre sí mismo. El arte que resulta profundamente movedor fuerza una comparación activa entre lo que se percibe y la propia historia, los propios valores, las propias memorias.
La ambigüedad visual o narrativa es el detonador de este proceso porque una obra inmediatamente comprensible no requiere esfuerzo interpretativo: el cerebro la clasifica y pasa adelante. Una obra ambigua mantiene el sistema de generación de hipótesis activo de forma sostenida, y ese estado de indeterminación activa la búsqueda autorreferencial. El espectador pregunta "¿qué significa esto?" y, en el proceso, pregunta también "¿qué significa para mí?" Esa segunda pregunta es la que activa la DMN y produce la experiencia de ser conmovido.
«El arte que más nos afecta es el que mantiene al cerebro en un estado permanente de pregunta sin respuesta definitiva.»
Edward Vessel
Exponte deliberadamente a obras que no entiendas de inmediato. La incomodidad de la ambigüedad no es un defecto de la obra: es la señal de que tu cerebro está trabajando en un modo de alta intensidad cognitiva.
Si quieres profundizar en esto
El premio Nobel Eric Kandel conecta neurociencia y arte para explicar por qué la ambigüedad visual obliga al cerebro a trabajar más, y por qué ese esfuerzo se experimenta como algo placentero.
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Preguntas frecuentes
¿Por qué el arte abstracto provoca más respuesta emocional que el figurativo?
La ambigüedad mantiene activo el sistema de generación de hipótesis. El cerebro interpreta, y en ese proceso se pregunta qué significa para él.
¿Qué es la red de modo por defecto y qué tiene que ver con el arte?
La DMN se activa con el pensamiento autorreferencial. El arte ambiguo la activa intensamente; el arte figurativo comprensible de inmediato no la activa.
¿Qué estudió Edward Vessel sobre la respuesta al arte?
Usando fMRI, mostró que las obras "profundamente conmovedoras" activan la DMN, mientras las "meramente bellas" no lo hacen.
¿Por qué hay obras que a unos parecen geniales y a otros no dicen nada?
La activación de la DMN es altamente individual: depende de la historia, la personalidad y las memorias del espectador.