Cómo las notificaciones fragmentan tu concentración durante 23 minutos por interrupción

Interrumpir a alguien es gratis y dura un segundo. Volver a la tarea cuesta minutos, más errores por descuido y bastante más estrés.

Miguel Noguer Escudero26 de mayo de 2026
6 min de lecturaSobre Mark

La cifra que se repite en artículos y charlas es contundente: 23 minutos y 15 segundos para volver a concentrarte después de una interrupción. Viene del trabajo de campo de Gloria Mark1, que se pasó años cronometrando oficinas de verdad. La cifra exacta es más resbaladiza de lo que parece. Lo que sí está bien medido, y en un experimento controlado, es lo que la interrupción te deja hecho por dentro cuando por fin retomas.

01De dónde sale el número de los 23 minutos

En 2005, Mark y sus colegas Victor González y Justin Harris publicaron un estudio de observación directa en dos empresas: 24 trabajadores de la información2 (analistas, programadores y gestores), seguidos de cerca durante más de 700 horas, con un cronómetro y una libreta anotando cada gesto al segundo. El retrato que salió es el de una jornada troceada. La gente pasaba de media unos 11 minutos en un "ámbito de trabajo" (un proyecto, un problema, una conversación) antes de cambiar a otra cosa o ser interrumpida, y el 57% de esos tramos quedaban cortados por el medio.

≈ 11 minen un asunto antes de cambiar o ser interrumpido
57 %de esos tramos quedaba cortado
≈ 25 minpara volver a la tarea, con dos desvíos por medio
Figura 1.La jornada troceada de 24 trabajadores observados durante más de 700 horas (Mark, González y Harris, 2005).

Cuando alguien retomaba ese mismo día la tarea interrumpida, tardaba de media unos 25 minutos en volver a ella, y por el camino se metía en poco más de dos tareas distintas antes de recuperar la original. El "23 minutos y 15 segundos" concreto circula desde entonces atribuido a la fase de campo de Mark, pero no es fácil rastrear el análisis exacto del que sale ese dato al segundo. El orden de magnitud sí es sólido: la vuelta se mide en minutos, no en segundos, y casi nunca es directa.

02El experimento: 48 personas, un buzón de correo y un supervisor pesado

El estudio que da fuente a este artículo es de 2008, y es de laboratorio. Gloria Mark, Daniela Gudith y Ulrich Klocke montaron una oficina simulada donde 48 participantes hacían de responsable de recursos humanos de una empresa y tenían que contestar tandas de doce correos lo más rápido, correctas y educadas posible. En unas condiciones los dejaban trabajar tranquilos. En otras, un "supervisor" los interrumpía cada dos minutos con preguntas que debían atender al momento, unas veces sobre el mismo asunto de los correos y otras sobre temas sin relación.

El primer resultado sorprendió a los propios autores: el contexto de la interrupción no cambiaba nada, y las tareas interrumpidas se terminaban antes, no después. Sin interrupciones, la tanda llevaba 22,8 minutos de media; con interrupciones, unos 20. La gente compensaba acelerando y escribiendo correos más cortos. Pero esa velocidad se pagaba. En la escala de carga de trabajo, quienes habían sido interrumpidos marcaban más estrés (de 6,9 a más de 9 sobre 20), más frustración, más presión de tiempo y más esfuerzo. Con veinte minutos de trabajo interrumpido bastaba para que esas medidas subieran de forma clara.

Sin interrupcionesCon interrupciones
Tiempo para la tanda de correos22,8 min≈ 20 min
Estrés (escala de 0 a 20)6,9> 9
Tabla 1.Interrumpido se trabaja más rápido, pero a costa de más estrés (Mark, Gudith y Klocke, 2008).

El trabajo interrumpido se hace más rápido, pero a un precio: más estrés, más frustración, más presión de tiempo y más esfuerzo.

Mark, Gudith y Klocke (2008)

03Por qué reconstruir la concentración cuesta tanto

La psicóloga Sophie Leroy propuso en 2009 el concepto de residuo atencional3 para explicar por qué la vuelta no es instantánea. Cuando cambias de tarea, parte de tu atención se queda enganchada a la anterior, sobre todo si la dejaste a medias, y la tarea nueva funciona un rato con menos recursos de los que crees tener puestos en ella.

En trabajos que exigen pensar (escribir, programar, analizar, diseñar) el coste es mayor porque hay que sostener en la cabeza un mapa entero: qué estoy haciendo, por qué, qué he decidido ya, qué me queda. Montar ese mapa lleva minutos. Tirarlo abajo con una notificación es inmediato. Ahí está la asimetría que explotan las apps: interrumpir no le cuesta nada a quien interrumpe, y reconstruir tiene un precio real para quien recibe el aviso.

04Lo que este estudio no demuestra

El experimento de 2008 se hizo con estudiantes universitarios, con una tarea de correo simulada y una interrupción actuada por el equipo de investigación. Es un montaje limpio para aislar el efecto, no una oficina real, y su muestra es pequeña. El famoso "23:15" pertenece a otro estudio, de observación, con solo 24 personas, y el número al segundo hay que cogerlo con pinzas: el tiempo de recuperación varía muchísimo según la tarea, quién interrumpe y en qué punto te pillan.

Tampoco toda interrupción es un desastre. En el trabajo de campo, los propios participantes describían algunas interrupciones sobre su tarea actual como útiles, y las autointerrupciones a veces sirven para desatascar un problema dejándolo reposar. Lo que el conjunto de la evidencia sostiene con firmeza no es una cifra mágica, sino la dirección: interrumpir sale barato, volver sale caro, y el coste no se ve en el reloj del proyecto sino en el desgaste de quien lo lleva.

Para llevarte

Trabaja tu tarea más exigente en bloques con el "No molestar" puesto y agrupa la revisión de correo y mensajes en dos o tres momentos fijos del día, no como disciplina de hierro sino para corregir un reparto injusto: las apps están montadas para cortarte cuando les conviene. No vas a llegar a cero interrupciones, ni te interesa, pero cada aviso que apagas es un mapa mental que no tienes que reconstruir luego.

Escrito porMiguel Noguer Escudero

Psicólogo por la Universidad de Sevilla y fundador de La Inferencia. Cursa el Doble Máster en Psicología General Sanitaria y Neuropsicología.

Ver sus artículos

Referencias

  1. Mark, Gudith y Klocke (2008), CHI Conference on Human Factors · Mark, González y Harris (2005) dl.acm.org/doi/10.1145/1357054.1357072
  2. Mark, G., González, V. M. y Harris, J. (2005). No Task Left Behind? Examining the Nature of Fragmented Work. Proceedings of CHI 2005, 321-330. doi.org/10.1145/1054972.1055017
  3. Leroy, S. (2009). Why is it so hard to do my work? The challenge of attention residue when switching between work tasks. Organizational Behavior and Human Decision Processes, 109(2), 168-181. doi.org/10.1016/j.obhdp.2009.04.002
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El libro detrás del artículo

Céntrate (Deep Work)

Cal Newport

El dato de los 23 minutos por interrupción que cita este artículo (Gloria Mark) es precisamente el punto de partida del libro de Newport sobre cómo proteger la concentración en un entorno diseñado contra ella.

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Preguntas frecuentes

¿Cuánto tiempo se tarda en recuperar la concentración tras una interrupción?

Una media de 23 minutos y 15 segundos para volver al nivel de atención pre-interrupción tras una distracción digital (Gloria Mark, UC Irvine).

¿Por qué las notificaciones fragmentan tan profundamente el pensamiento?

Generan "residuo de atención": pensamientos sobre la notificación que persisten después de cerrarla y compiten con la tarea en curso.

¿Cuántas interrupciones recibe de media un trabajador de oficina?

Según el estudio de Mark, cada 11 minutos de trabajo concentrado hay una interrupción. Con Slack y notificaciones push, la cifra ha empeorado.

¿Cómo proteger bloques de concentración profunda?

Apagar notificaciones por bloques (25-50 min), usar modos de no molestar, y agrupar emails y mensajes en franjas fijas.