Te ofrezco lanzar una moneda. Si sale cara ganas 110 €, si sale cruz pierdes 100 €. La apuesta es matemáticamente buena y casi nadie la acepta. La razón es que perder 100 € escuece más de lo que alegra ganarlos, en torno al doble. De esa asimetría salen algunos de los errores más caros que comete un inversor normal, y también por qué te cuesta tanto vender algo que ya no usas.
01Kahneman y Tversky reescriben la teoría de la decisión
En 1979, Daniel Kahneman y Amos Tversky1 publicaron en Econometrica un artículo que acabaría dando un Nobel de Economía. Habían pasado a sus participantes decenas de elecciones entre apuestas con el mismo valor esperado, cambiando solo cómo estaban planteadas. Cuando la elección se presentaba en forma de pérdidas, la gente se volvía arriesgada con tal de esquivar la pérdida segura. Cuando la misma elección se presentaba en forma de ganancias, la gente se volvía conservadora y agarraba lo seguro. El cálculo era idéntico. Lo que cambiaba la respuesta era el marco2.
Con esos datos dibujaron la función de valor, una curva en forma de S. Sube cuando ganas y baja cuando pierdes, pero baja más empinada de lo que sube. Perder algo se siente aproximadamente el doble de intenso que ganar lo mismo. Ese factor, alrededor de dos, es lo que se conoce como aversión a la pérdida3.
02Por qué duele el doble
La amígdala, el sistema de alarma del cerebro, reacciona con más fuerza ante la posibilidad de perder que ante la de ganar una cantidad equivalente. Tiene sentido si piensas de dónde venimos. En un entorno de escasez, perder comida o refugio podía matarte. Ganar lo mismo solo te hacía la vida más cómoda. El cerebro que sobrevivió es el que trataba las pérdidas como una emergencia.
En dinero, eso se traduce en dos errores muy repetidos. El efecto dotación hace que pidas más por vender algo tuyo de lo que pagarías por comprarlo, porque desprenderte de ello entra por la zona que duele. Y el efecto disposición4 hace que los inversores aguanten meses una posición en pérdidas, esperando volver al punto de entrada, mientras venden las ganadoras enseguida para asegurar el acierto. Las dos veces, la contabilidad emocional gana a la financiera.
En la teoría prospectiva, la función de valor es más pronunciada para las pérdidas que para las ganancias.
Kahneman & Tversky (1979)
03Cuánto de esto está en discusión
El número exacto se pelea. El clásico «las pérdidas pesan el doble» viene de un puñado de estudios, y trabajos más recientes, en particular una revisión de David Gal y Derek Rucker de 2018, sostienen que la aversión a la pérdida se ha exagerado, que en muchas situaciones la gente decide de forma bastante simétrica y que el punto de referencia desde el que mides importa tanto como la asimetría.
Lo que casi nadie discute es la pieza gruesa. El marco en que se presenta una decisión cambia la decisión, aunque los números por debajo sean los mismos. Ese hallazgo se ha reproducido cientos de veces y es una de las bases de la economía del comportamiento.
Antes de tocar tu cartera o cerrar una decisión con dinero, escribe en un papel qué ganas y qué pierdes con cada opción. Verlo fuera de tu cabeza rebaja el peso extra que la mente le pone a la pérdida. Para invertir, la defensa más fiable es fijar las reglas antes de entrar, cuándo vendes si sube y cuándo si baja, porque en caliente la asimetría decide por ti.

Psicólogo por la Universidad de Sevilla y fundador de La Inferencia. Cursa el Doble Máster en Psicología General Sanitaria y Neuropsicología.
Ver sus artículosReferencias
- Kahneman y Tversky (1979), Econometrica doi.org/10.2307/1914185
- Gal, D. y Rucker, D. D. (2018). The Loss of Loss Aversion: Will It Loom Larger Than Its Gain? Journal of Consumer Psychology, 28(3), 497-516. doi.org/10.1002/jcpy.1047
