Imagine que le pido que cierre los ojos e imagine la sucesión del tiempo: el pasado, el presente y el futuro. Probablemente ha concebido una línea horizontal, con el pasado a su izquierda y el futuro a su derecha. Ahora imagine que ha crecido hablando kuuk thaayorre, una lengua de los aborígenes del norte de Australia. No conoce los conceptos "izquierda" y "derecha": no existen en su lengua. Todo se orienta por los puntos cardinales (norte, sur, este, oeste) aunque esté usted en una habitación sin ventanas. Si alguien le pide que ordene fotos cronológicas, las colocará siempre de este a oeste, en la dirección en que se mueve el sol. Para usted, el tiempo no va de izquierda a derecha: va de este a oeste.
01El experimento que cambió la psicolingüística
Lera Boroditsky, psicóloga1 de la Universidad de California en San Diego, lleva dos décadas demostrando que el idioma que hablamos no es un simple vehículo de transmisión de ideas, sino un molde que da forma a cómo pensamos, recordamos y percibimos el mundo. Su investigación más conocida comenzó con una pregunta aparentemente trivial: ¿cómo conceptualizamos el tiempo?
En inglés, el tiempo es horizontal ("look forward to the future", "put the past behind you"). En mandarín, el tiempo también puede ser vertical: el mes pasado está "arriba" (上个月) y el mes que viene está "abajo" (下个月). Cuando Boroditsky preguntó a hablantes de mandarín si diciembre estaba "arriba" o "abajo" de junio, respondieron sin dudar. Los hablantes de inglés tardaban mucho más en entender la pregunta.
02¿Qué ocurre cuando el idioma no tiene palabras para los números?
El hallazgo se vuelve aún más perturbador cuando miramos lenguas sin sistema numérico. El pueblo pirahã, de la Amazonia brasileña, no tiene palabras para los números: solo existen "poco" y "mucho". Cuando se les pide reproducir una secuencia de objetos, su precisión cae en picado a partir de tres elementos. No porque sean menos inteligentes, sino porque el lenguaje no les ha dado las herramientas mentales para construir ese concepto.
Lo mismo ocurre con los colores. Los hablantes de ruso distinguen obligatoriamente entre azul claro (goluboy2) y azul oscuro (siniy). En experimentos de discriminación visual, los rusos detectan diferencias entre esos tonos significativamente más rápido que los anglohablantes, precisamente en la región del cerebro dedicada al procesamiento verbal.
El lenguaje es la herramienta más sofisticada que los humanos hemos desarrollado. No solo describe la realidad: la construye.
Lera Boroditsky
03Pensar en otro idioma es pensar de otra manera
Quizás el experimento más sorprendente de Boroditsky es el siguiente: cuando se les pide a los hablantes de aymara que señalen el futuro, señalan hacia atrás. Para ellos, el futuro está detrás (porque no puede verse) y el pasado está delante, a la vista, conocido y visible.
| Lengua | Cómo se coloca el tiempo |
|---|---|
| Español o inglés | De izquierda a derecha, el futuro delante |
| Mandarín | También en vertical: el mes pasado «arriba», el que viene «abajo» |
| Kuuk thaayorre | De este a oeste, mires hacia donde mires |
| Aymara | El pasado delante, el futuro detrás |
Esto tiene implicaciones que van mucho más allá de la lingüística académica. Si el idioma moldea cómo pensamos el tiempo, también moldea cómo planificamos, cómo ahorramos, cómo nos arrepentimos. Boroditsky ha demostrado que describir un crimen con distintos verbos influye directamente en las sentencias que los jurados consideran apropiadas.
Hoy, cuando tengas que hablar de algo abstracto (el tiempo, el dinero, el futuro), presta atención a la metáfora que usas de forma automática. ¿Ves el futuro como algo que "viene hacia ti" o como algo hacia lo que "te diriges"? Cambia conscientemente esa metáfora y observa si cambia tu relación emocional con el concepto. Tu lengua es el primer filtro de tu realidad.

Psicólogo por la Universidad de Sevilla y fundador de La Inferencia. Cursa el Doble Máster en Psicología General Sanitaria y Neuropsicología.
Ver sus artículosReferencias
- Boroditsky, L. y Gaby, A. (2010). Remembrances of Times East: Absolute Spatial Representations of Time in an Australian Aboriginal Community. Psychological Science, 21(11), 1635-1639. doi.org/10.1177/0956797610386621
- Boroditsky, L. (2001). Does Language Shape Thought? Mandarin and English Speakers' Conceptions of Time. Cognitive Psychology, 43(1), 1-22. doi.org/10.1006/cogp.2001.0748
- Núñez, R. E. y Sweetser, E. (2006). With the Future Behind Them. Cognitive Science, 30(3), 401-450. doi.org/10.1207/s15516709cog0000_62
- Winawer, J. y otros (2007). Russian blues reveal effects of language on color discrimination. PNAS, 104(19), 7780-7785. doi.org/10.1073/pnas.0701644104