Ethan Kross, Philippe Verduyn y su equipo sospechaban que hablar de "los efectos de las redes sociales" en bloque era demasiado simple, porque en una misma sesión de Facebook caben usos muy distintos: escribir a un amigo, comentar una foto, o simplemente desplazarse por el muro sin interactuar con nada. Diseñaron dos estudios para separar esos usos y medir si afectaban al bienestar de forma distinta.
El experimento: de laboratorio a la vida real
En el primer estudio, asignaron en el laboratorio a distintos grupos a usar Facebook de forma pasiva (solo consultar publicaciones) o de forma activa (publicar, comentar, escribir mensajes), y midieron cómo cambiaba su estado de ánimo. En el segundo, siguieron a personas en su vida diaria durante alrededor de dos semanas, con hasta cinco encuestas breves al día preguntando cómo habían usado la red en las últimas horas y cómo se sentían en ese momento.
Los dos estudios, uno controlado y otro en condiciones reales, apuntaron en la misma dirección: el uso pasivo predecía caídas en el bienestar afectivo a lo largo del tiempo, mientras que el uso activo (la interacción real con otras personas) no mostraba ese patrón. La red social en sí misma no era el factor decisivo: lo era el tipo concreto de uso que se le daba en cada sesión.
El mecanismo: comparar sin conectar
El análisis estadístico de Verduyn y su equipo identificó la envidia como el mediador principal del efecto: desplazarse por publicaciones ajenas expone a una sucesión de momentos cuidadosamente seleccionados y editados de la vida de otras personas, lo que dispara comparaciones sociales hacia arriba (mi vida frente a lo mejor de la suya) sin que el uso pasivo ofrezca, a cambio, ninguna de las recompensas sociales reales que sí aporta interactuar, como sentirse escuchado o mantener un vínculo.
Interactuar activamente, en cambio, sustituye parte de esa comparación por conexión genuina, lo que amortigua el efecto. La consecuencia práctica es que la pregunta relevante no es "cuánto tiempo paso en redes sociales" sino "qué estoy haciendo exactamente durante ese tiempo": la misma app, la misma duración de sesión, puede dejarte peor o no dejarte peor en absoluto según el uso que le des.
«Pasar el tiempo en la red mirando sin conectar es lo que erosiona el bienestar.»
Ethan Kross
Antes de abrir una red social, decide en ese momento si vas a interactuar con alguien concreto (responder, comentar, escribir) o si solo vas a "echar un vistazo". Si es lo segundo, ese es exactamente el tipo de uso que este estudio relaciona con el deterioro del ánimo, así que vale la pena poner un límite de tiempo más corto a esa sesión en concreto.