Psicología de la Redes Sociales
Uso pasivo, comparación social y FOMO: cómo las redes sociales afectan al bienestar según la investigación en psicología, más allá del tiempo de pantalla.
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Uso pasivo
El uso pasivo de redes: por qué mirar sin interactuar te deja peor de lo que estabas
Diez minutos leyendo el muro sin escribir nada bastaron para que un grupo terminara el día con peor ánimo. Diez minutos hablando con gente en esa misma red, no.
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Comparación social
Por qué Instagram golpea tu autoestima más que una revista (y no es por los famosos)
Diez minutos en el Facebook propio dejaron a un grupo de mujeres con peor humor que diez minutos en una web neutra. Y quien más se comparaba salía viéndose más defectos en la cara.
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FOMO
FOMO: el miedo a perderte algo, medido en 2.079 personas
El miedo a perderte lo que viven los demás tiene una escala de diez preguntas y una paradoja: cuanto más lo sientes, más miras el móvil, y mirar el móvil no lo baja.
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Bienestar digital
Lo que pasó cuando 143 universitarios limitaron sus redes a 10 minutos al día
Tres semanas con Facebook, Instagram y Snapchat capados a diez minutos por aplicación bajaron la soledad y la depresión frente a un grupo de control. El mayor beneficio fue para quienes llegaban peor.
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Bienestar digital
Lo que pasó cuando enviaron un mensaje a 82 jóvenes cinco veces al día durante dos semanas
Cuanto más Facebook había usado alguien entre dos mensajes de texto, peor decía sentirse en el siguiente. Hablar con gente en persona no traía ese bajón.
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Influencia de pares
El experimento que demostró que no valoras una foto por lo que muestra, sino por cuántos likes ya tiene
Un Instagram falso metido en un escáner de resonancia mostró que los adolescentes daban "me gusta" a las fotos que ya tenían muchos, incluso a las de alcohol o tabaco, y que el contador encendía el circuito de recompensa del cerebro.
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Sueño y bienestar digital
Usar el móvil en la cama predijo peor sueño que el tiempo total en redes sociales durante el día
En 467 adolescentes escoceses, la hora a la que se usaban las redes pesó sobre el sueño más que el total de minutos del día. Y lo que más se ligaba a la ansiedad no eran las horas, sino cuánto importaban.